El deporte tiene una serie de valores intrínsecos como la superación, la colaboración, el esfuerzo, la resistencia y perseverancia, etc. Los Juegos Olímpicos, además, aportan otros tantos que se ven de forma evidente en estas jornadas, como pueden ser la multiculturalidad, la tolerancia y el respeto o el sentimiento de unidad y de pertenencia.
Sin embargo, en la edición de los Juegos Olímpicos 2020 de Tokio, finalmente celebrados en 2021, que acababan hace un par de semanas vimos una serie de acontecimientos que dejaron patente algunas de las necesidades sociales que es urgente abordar, como es la salud mental o el sexismo en el deporte.
Por un lado, la gimnasta Simon Biles se retiraba de la competición en la prueba de equipos. Biles, de 24 años, ya es considerada una de las mejores gimnastas de la Historia tras sus triunfos en los Juegos de 2016, lo que le ha supuesto una enorme presión para cumplir con las expectativas. Tras ser consciente de que ésta le superaba decidió retirarse en vista de que estaba afectando a su salud, lo que generó respuestas muy polarizadas. Por un lado, se adujo que saber gestionar las emociones es parte del carácter de los deportistas de élite, sin embargo, otra gran parte de la sociedad reconoció que la presión sobre los jóvenes, especialmente con el auge de las redes sociales y el fomento de la competitividad personal, es cada vez mayor. Dar la talla es un motivo de que cada vez se encuentren un mayor número de desordenes mentales entre los jóvenes. Este problema es una realidad cada vez más acuciante y situaciones excepcionales como la pandemia vivida, han agudizado algunos de estos problemas relacionados con la salud mental. Sin embargo, sigue siendo un tabú entre la mayoría de la población. Son numerosas las fundaciones que tratan de naturalizar la salud mental, de la misma forma que se ha de velar por el bien del resto de nuestro cuerpo, también se ha de cuidar nuestra mente.
Las fundaciones, conscientes de que el problema se ha de abordar desde la percepción que se tiene de la salud mental, han optado por nuevas estrategias que parten de la educación para naturalizar el bienestar mental y fomentar la salud mental positiva. Por ejemplo, la Fundación Cañada Blanch, en su programa ConectTalks: Salud mental en positivo, abordaba este problema y fomentaba el término de salud mental positiva, que no parte de la consideración de una desestabilización mental como un problema, sino la prevención y el cuidado como una solución.
También la Fundación Agustín Serrate, junto con la Confederación Salud Mental España, centra el foco sobre los jóvenes en una sociedad vertiginosa, promoviendo nuevos valores y trabajando por una salud mental positiva en las nuevas generaciones.
Otra de las grandes intervenciones vino de la mano del equipo de balonmano noruego que reclamaban el fin de la sexualización en los Juegos Olímpicos ya que se imponen una serie de medidas, como es la ropa, que en el caso de las chicas se limita a un par de piezas ajustadas y cortas, mientras que los chicos pueden jugar holgados y con un equipamiento cómodo. Las noruegas desafiaron esta normativa, lo que conllevó una sanción por parte del Comité Olímpico que la cantante Pink se ofreció a pagar. Las gimnastas alemanas, ya desde la pasada edición optaron por uniforme de cuerpo entero en lugar de los habituales “bañadores”, poniendo sobre el tapete esta realidad y desatando la polémica.
Estas acciones son un empujón para fundaciones que llevan años reclamando la igualdad en el deporte. Por ejemplo, fundaciones como la Fundación Isonomia promueve el deporte el inclusivo y la igualdad efectiva de la mujer en el deporte teniendo en cuenta que es un campo muy masculinizado y susceptible de sufrir violencia machista. La Fundación Woman’s Week, por su parte, busca fomentar la profesionalización deportiva de las mujeres, aumentando su presencia de forma que pueda naturalizarse, lo que reduciría la atención machista.
Estos titulares nuevamente evidencian la función social de las fundaciones, que se anticipan y abordan problemas sociales, en numerosas ocasiones invisibles. Acciones que no son cubiertas por otros organismos, son promovidas por estas entidades. Movimientos y progresos sociales como los vistos en los Juegos Olímpicos, dan visibilidad a estas fundaciones, lo que facilita su trabajo al ser reconocidos sus fines como objetivos cruciales en el bienestar de las sociedades.
Imagen de <a href=’https://www.freepik.es/fotos/mujer’>Foto de Mujer creado por freepik – www.freepik.es</a>
Comentarios recientes