Las redes sociales han evidenciado la relación directa entre inversión en comunicación y recursos con lo que muchas fundaciones de las que tradicionalmente han visto la comunicación como un factor complementario han puesto a muchos de sus voluntarios a generar contenido y mover las redes, pero solo consiguen pocos likes, y varios son de conocidos. Esto es porque sin un plan y sin conocer su entorno (y momento) digital, acaban convirtiéndose en una cuenta más entre tantas.
Tener claras cuáles son las dificultades a las que te enfrentas y definir tus necesidades son los primeros pasos a dar antes de entrar en faena.
Atraer al target más joven
Para poder mantenernos a lo largo del tiempo es importante saber llegar a los jóvenes, ya que son ellos quienes van a colaborar con la fundación a más largo plazo. Sin embargo, esto supone adaptar sustancialmente la comunicación, debiendo mantenernos actualizados constantemente al desarrollo de los nuevos medios y herramientas que usa este sector de la población.
También este contenido deberá adaptarse a los formatos mejor percibidos por los jóvenes. Imágenes, mensajes, eslóganes, referencias a elementos de la cultura pop, branding acorde a las tendencias, lenguaje coloquial con jerga actualizada, etc.
Este público no es solamente atractivo por ser la nueva generación de futuros donantes, sino que también son ya potenciales voluntarios. El voluntariado es una opción con una gran visibilidad entre los jóvenes, muchos de ellos colaboran con fundaciones, si bien aún no pueden económicamente, aportando su tiempo y trabajo. Incluso las empresas han pasado a reconocer esta actividad en sus currículums como un punto a favor, por lo que saber llegar a ellos generará valor a la fundación a corto y largo plazo.
Involucrar a los usuarios
Gracias a la interactividad que facilitan los medios sociales la fundación puede dirigirse directamente a los usuarios y éstos con ella. Poder participar les hace sentirse parte del proyecto, se crea un vínculo mayor cuando sus expresiones tienen respuesta y son valoradas. Además, las redes también ponen en contacto a personas con afinidades comunes que pueden desarrollar un sentimiento de comunidad en torno a la fundación.
Tener credibilidad
Este reto es propio del tercer sector y es que la población, generalmente, no suele asociar el concepto de no lucratividad con el de recursos. Se necesita poco para que aparezca cierta desconfianza hacia el uso que una fundación le da a los fondos que reciben, por eso las ONG han de contar con este factor a la hora de diseñar sus campañas. Hay que buscar la calidad y la efectividad pero no mediante una gran producción que sea evidentemente cara, de lo contrario puede surgir la duda sobre la gestión económica de la fundación.
Destacar en un entorno de sobreinformación
Si queremos destacar en un entorno lleno de mensajes similares al nuestro necesitaremos encontrar nuestro elemento diferenciador (o crearlo) e ir a por todas con el. Si cuando arrancamos nuestra presencia comunicativa lo hacemos con mensajes generalistas lo más seguro es que caigamos en ese enorme saco del que puede ser difícil salir. Ser “especialistas” y enfocarnos un nuestro punto fuerte es lo que nos puede ayudar a diferenciarnos.
Mediciones para optimizar nuestra estrategia
Muy en línea con el punto anterior aparece la necesidad de hacer mediciones y estudiar la evolución de nuestras campañas. Ese “punto fuerte” del que hablábamos no tiene por qué aparecer en el minuto cero o puede que el que habíamos pensado no de buenos resultados y no estemos consiguiendo llegar a la gente, para eso hay que saber cómo está reaccionando nuestro público y hacer pruebas, testear cuáles son sus preferencias a qué reaccionan más y mejor e ir perfeccionando la estrategia.
Adicionalmente, cuando las fundaciones crecen, igual que en el resto de entidades, su comunicación se hace más compleja y se abren nuevos frentes, como serían las fake news o la comunicación de crisis. Para el caso de los bulos es importante reaccionar rápido y con transparencia y asertividad, sin agresividad. Aclarar la situación y evidenciar el foco de la desinformación. En cuanto a la comunicación de crisis, a la hora de realizar cualquier actividad es importante valorar los riesgos y tener una previsión de respuestas. También la rapidez de respuesta es crítica para atajar el descrédito de la fundación.
Si estás empezando a trabajar como fundación y aún no tienes una estrategia comunicativa definida o si crees que necesitáis perfeccionarla, puedes contactar con nosotros para que estudiemos tu caso y te asesoremos de forma personalizada. Puedes contactar con nosotros a través de info@pymef.org o llamando al 976 11 61 11 o al 667 295 395 (usamos WhatsApp).
Imagen de Werner Moser en Pixabay
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