La fotoperiodista Ana Palacios, entre premios, entrevistas, publicaciones, cursos, etc. participó en el último podcast de Hablemos de Fundaciones, donde se analizaba el peso de la imagen en la estrategia comunicativa de las fundaciones.

Ana tiene una amplia experiencia en la fotografía de impacto social, con proyectos de alcance internacional como Niños Esclavos o Wild Love. Partiendo de la premisa de que estamos ante una nueva era comunicativa: digital, rápida y democrática, en la que la imagen tiene un papel fundamental para impactar en las personas y estimular sus emociones, Ana explica su forma de entender la fotografía en este nuevo entorno.

  • Por tu trabajo con proyectos sociales y fundaciones has recibido numerosos premios y reconocimientos y ha sido ampliamente publicado, incluyendo medios tan relevantes como National Geographic o The Guardian, pero ¿qué es lo que te mueve a trabajar de esta forma?

Durante años estuve trabajando en producción de cine americano, pero fui girando a este nuevo universo profesional que es la fotografía humanitaria y de sensibilización. El foco de mi interés cambió y surgió la necesidad de contar el mundo tan diferente que acababa de descubrir en mi viaje a India y quería compartir lo que yo veía  en esas comunidades vulneradas.

Es a partir de entonces cuando identifiqué las consecuencias de difundir esas historias, la sensibilización de la audiencia cuando les llegaban las imágenes. Contar honestamente lo que ves es un valor diferencial porque esos relatos tienen credibilidad. El proyecto de cada fundación tiene un “alma” distinta, y lo único que yo hago ese recoger esa alma de una forma profesional, ordenarolo y narrarlo con calidad y rigor, documentándome e investigando para poder transmitir de la mejor manera posible su labor.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos proyectos llevan tiempo, tanto para documentar para darle una adecuada difusión estratégica. Pueden pasar muchos meses hasta que se vean los resultados. Por ejemplo, gracias a la difusión en medios internacionales de “Wild Love”, en el que documento el trabajo de las fundaciones El Hogar Animal y Santuario Gaia, me han contactado muchas personas de distintos países interesándose por el proyecto, desde la revista Harper’s Bazaar, al Cosmopolitan de Reino Unido, plataformas vinculadas al veganismo… ha sido un gran impacto que esperamos que no sea únicamente reputacional, sino que también se materialice en donaciones a los santuarios.

  • Las imágenes son un lenguaje universal, mientras que las palabras se pueden perder, las imágenes llegan. Tú has trabajado en muchos países, ¿ves importante este factor de cara a que un trabajo como el tuyo se materialice en forma de donaciones, colaboraciones…?

Es verdad que la imagen es un código universal, no hace falta saber leer, ni hablar el mismo idioma, ni tener una educación previa. Es muy importante hasta dónde llega esa imagen. Yo puedo hacer una fotografía, guardarla en mi ordenador y que no la vea nadie, pero si esa imagen la difunden medios internacionales y calidad como National Geographic, The Guardian, revistas japonesas, holandesas, la cuelgas en una exposición itinerante o es parte de un libro… esa difusión se amplifica y ya son miles, hasta millones, de potenciales “empatizadores”.

El prestigio del medio es otro factor importante en la difusión. Las redes están muy bien para un alcance másivo y rápido pero no hay filtros de calidad. Los medios de comunicación que se toman en serio sus contenidos son una garantía de calidad, sus lectores “se fian” de que lo que leen está contrastado y eso también es importante para la credibilidad de lo que se está contando.

En mi opinión, no vale difundir en cualquier canal o de una manera indiscriminada, hay que ser muy pulcro y seleccionar bien, porque si no puede incluso suponer un daño reputacional para la fundación.

  • Es muy evidente cuándo en una web han empleado fotografías de banco de imágenes, compradas, y cuándo se utilizan imágenes reales del proyecto, dentro del propio sector de las fundaciones, esto mismo, ¿te parece un elemento diferenciador?

Hoy en día, creo que la calidad es lo que marca la diferencia. Actualmente se cuelgan millones de imágenes por segundo en redes sociales, la fotografía está totalmente democratizada. Llegó un momento en que primaba más la rapidez, la inmediatez y la actualidad que la calidad, entonces llegaron las fake news que tergiversan la información para manipular, o a veces ni siquiera hay mala intención, pero el resultado ha sido que hoy cualquier lector “pone en cuarentena” lo que ve o lo que lee. En este sentido, esa democratización ha sido muy perjudicial para el periodismo. Ahora se empieza a valorar en los medios de comunicación la calidad de los contenidos que presentan a su audiencia, que sean rigurosos y fiables. Por eso, es importante ese espíritu crítico que nos lleva a buscar la verdad de lo que nos cuentan, y esto es exportable al mundo de la imagen.

  • En la era del TikTok, ¿qué diferencias ves entre el vídeo y la fotografía?

Son lenguajes completamente distintos. En un vídeo juegas con el ritmo, el montaje, la música, los sonidos, la voz… son muchos más los elementos que intervienen. Un vídeo tiene mucha más capacidad de manejar emociones. Una música alegre te va a poner contenta y una triste te va a poner triste. Para hacer vídeos con contenidos relevantes hace falta tener criterio, conocimientos y muchos recursos, económicos, técnicos… y tiempo. Me vais a decir “pues en TikTok son vídeos caseros y hechos sobre la marcha”, sí, pero cuantos de esos videos abordan contenidos serios, temas sociales, de utilidad pública, de calidad. Me refiero a que a ver en TikTok cuantos videos caseros y hechos en cinco minutos hay que cuenten la migración climática en el Sahel, por ejemplo. Depende de los contenidos que abordes.

El mensaje de una fotografía puede llega de una manera más inmediata.  La fotografía invita a reflexión, le puedes dedicar el tiempo que quieras y analizar despacio lo que sucede con detalle, a interpretarla.

Son lenguajes distintos, ambos muy poderosos, válidos u útiles para el impacto social. Es como preguntar ¿qué diferencia ves entre una película de Spilberg y un vídeo de una influencer? Pues toda e, igualmente, cada una es igual de válida para sus distintos registros.